¡Ya tenemos ganadores del Concurso de Navidad 2019!

Para celebrar la Navidad con todos los que formamos parte de Abana, este año quisimos organizar un concurso, en el resurgiera nuestro espíritu más navideño.

Para eso y bajo el título de Cuéntanos tu mejor anécdota navideña, pedimos redactar un texto con el recuerdo navideño más entrañable, el chascarrillo más emocionante, la cena más divertida, la receta que más os inspirara en estas fiestas… vamos, que las respuestas no se hicieron de esperar y una vez más nos sorprendisteis gratamente.

No fue nada fácil a los miembros del jurado elegir el relato y en la Copa de Navidad celebrada esta semana, se dieron a conocer los afortunados ganadores:

El primer premio, que consistió en un altavoz inteligente, fue para Juan Manuel Andrés Díaz.  Este es su relato:

La Navidad también se perfuma. Sí, amigos, lo hace. Como si fuera un antiguo amor que regresa una sola vez al año. Perfectamente engalanado, o engalanada, para su cita invernal.

En los ochenta esa fragancia era muy distinta a la que tiene en la actualidad. Quizá sea una cuestión de percepción, quién sabe si de memoria selectiva, pero lo cierto es que, en la antigua casa de mi abuela, las navidades desprendían un aroma diferente.

Existía en aquel piso —sito en un castizo barrio de Madrid— una habitación que hacía las veces de trastero; con su bombilla parpadeante y sus oquedades secretas, repletas de trastos olvidados. Y en ese cuarto misterioso y fascinante, sobre todo para el alma de un niño, era donde se guardaban los viejos adornos navideños. Unos adornos que esperaban ansiosos para ser liberados de su presidio temporal.

Recuerdo ese árbol verde y sesentero oliendo a encierro estival, derrochando efluvios de un pasado lejano. Tampoco me olvido de las estrellas de Belén atufando a purpurina reseca y plástico envejecido; mezclándose a su vez con la esencia del mazapán, también del turrón, procedente de las bandejas desperdigadas por la casa. Todo ello aderezado con el medieval aroma que emanaba nuestra antiquísima estufa de carbón y del olor añejo de los cotillones usados. 

Siempre he recordado cada una de aquellas sensaciones olfativas, guardadas a buen recaudo en el rincón más preciado de mi memoria. No obstante, después de tantos años y tantas festividades pasadas, todos esos olores podrían concentrarse en una única y reconocible fragancia.

Aquellas navidades se perfumaban con el inconfundible aroma de la felicidad.

Segundo premio, dotado por un lote de productos navideños, fue para Rebeca Ruiz. Este es su texto:

Cruje la madera, chisporrotea el fuego.

Fuera frío, mucho frío, el frío manchego adornado de un fino velo de neblina, que anuncia que llegan noches especiales.

Dentro calor, el calor de la familia, del amor incondicional. 

Suenan las ollas, chocan las copas, ¡más sillas no entran!, los abrazos, las risas, las ganas de compartir. 

Historias de antaño contadas por unos abuelos, donde las cosas no eran tan fáciles, pero la aptitud valía doble, de manos cansadas y castigadas de trabajar con orgullo la tierra.

Historias de ahora, de primos que son como hermanos, donde los más mayores lo intentan pero no comprenden nada de esa jerga que hablan.

La ilusión e inocencia de los más pequeños, que corre como el viento y llena la casa de los verdaderos motivos, cargando la batería gastada de los mayores. 

Cariño y familia mis mejores navidades siempre con ellos.

Tercer premio, provisto por un pack de experiencias, fue para Eva Mª Cerezo. Esta ha sido su propuesta:

¿Quién no ha sido niño y disfrutado con la ilusión de las Navidades?

Es una época mágica de la que todos hemos disfrutado, y de la que tenemos muchos buenos recuerdos: esos reencuentros con la familia, amigos, de quién se atora con las uvas, del turrón y los polvorones, cantando villancicos, los disfraces de pastor o angelito, decorar el árbol, y ese portal de Belén al que todos hemos acercado los Reyes Magos.

La navidad es una época para confraternizar, amar a los demás y dar lo mejor de nosotros a quienes nos rodean, momento de dar y recibir amor, y disfrutar de los pequeños y valiosos detalles de la vida.

¿Y qué nos ha pasado? ¿Por qué últimamente oigo mucho “que rollo” la familia, los regalos, las cenas…?

¿La edad nos va cambiando y vamos olvidando todo aquello que nos ilusionaba?

Yo quiero mantener la ilusión, la inocencia y saborear una Navidad donde el mejor regalo sea:

– un momento de calidad para escuchar, a veces, las historias de siempre.

– una sonrisa, para combatir la tristeza de los que no están presentes.

– un abrazo sincero, más que mil palabras.

– la comprensión y la solidaridad con los que menos tienen.

– hacer felices a los demás con mi tiempo y dedicación.

Esta historia no es del pasado, ni del futuro, es del presente, y yo quiero unas Navidades especiales, y si me lo propongo lo podré conseguir, porque la fuerza la tenemos en nuestro corazón y es la que nos ayuda a conseguir TODO lo que nos proponemos. Somos nosotros mismos los que podemos hacer que este año nos ocurra la MEJOR ANÉCDOTA NAVIDEÑA.

Gracias a tod@s los ABANEROS por darme la oportunidad de poder compartir MI ILUSIÓN PARA ESTE AÑO.

Desde Abana, queremos agradecer a todos los participantes del Concurso de Navidad, su esfuerzo y dedicación.

Además, damos las gracias a todos los que habéis formado parte de nuestra historia este año 2019.

¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!



Autor: Carmen Sánchez de Molina
Community Manager

Deja un comentario