Cómo no perder nuestra memoria colectiva local: Abana en el Archivo de Villa del Prado

En Abana, desde nuestra Área de Archivos históricos asentada en nuestro experimentado equipo de especialistas archiveros, hemos ayudado a diferentes pueblos a preparar y/o ejecutar diferentes proyectos en archivos históricos municipales, fuente primordial para mantener viva la memoria colectiva local y que permite conocer a fondo la historia de nuestros pueblos, como es el caso de Villa del Prado, en el que hasta el momento hemos realizado actuaciones en los años 2014, 2018 y una en el presente de 2019.  Ello posible gracias al interés de algunos ayuntamientos y también al apoyo financiero de las subvenciones para archivos municipales convocadas por la Comunidad de Madrid.

El Archivo histórico de Villa del Prado se encuentra bien conservado y protegido, y aunque no estaba organizado ni descrito a priori, contaba con una presumible ordenación cronológica inicial, con los años expresados en las cartelas de las cajas, llevada a cabo en los inicios de los años 90 del siglo XX por el historiador local José María Leonet Zabala, mediante un Convenio con el Servicio de Archivos y Patrimonio Documental de la Consejería de Educación y Cultura, y aplicada a los documentos entre el siglo XVI y 1980.

Tras un análisis inicial del fondo documental de documentos históricos del Archivo (1500-1984) nuestro equipo de archiveros ha tratado hasta el momento unos 24,6 m/l aproximadamente. En el año 2014 se trataron 89 cajas de archivo normalizadas con documentos entre los años 1500-1987; además de 23 cajas de archivo no normalizadas del Archivo del Registro Civil y del Juzgado de Villa del Prado con documentos de los años 1870-1999. En el año 2018 se trataron 57 cajas de archivo con documentos de los años 1812-1933; y en el presente año de 2019 se han tratado 59 cajas de archivos con documentos de los años 1849, 1882-1935, 1938, 1941 y 1952 (en total se llevan tratadas 205 cajas de archivo normalizadas y 23 no normalizadas).

En estas actuaciones, los documentos han sido trasladados a nuestras instalaciones y tratados como invitados de excepción, recibiendo un tratamiento archivístico completo, con objeto de que los documentos se conserven de forma organizada, respetando el orden según el cual fueron creados, como un conjunto orgánico, y se cumplan las tres funciones básicas de un archivo, a saber; recoger, conservar y servir. Durante el tratamiento se han realizado labores de identificación y clasificación de las series documentales, en función del Cuadro de Clasificación de Fondos de Archivos Municipales (elaborado por el Grupo de Archiveros Municipales de Madrid) y de descripción e informatización, así como un correcto signaturado e instalación de los documentos en cajas normalizadas, eliminando previamente cualquier material nocivo, para garantizar su mejor preservación y conservación. Después han vuelto a Villa del Prado para ser conservados en las instalaciones habilitadas para ello, debidamente tratados y encajados, y contando con las herramientas de descripción y búsqueda necesarias para cualquier consulta que se desee hacer sobre los mismos, facilitando que la información sea recuperada lo más eficazmente posible.

Villa del Prado, situado a unos 60 km. de Madrid en la cuenca del Alberche y limitando con la provincia de Toledo, obtuvo su independencia como municipio moderno en 1833, siendo su núcleo primitivo de origen árabe en torno al castillo del Alhamín. Dada la riqueza agrícola de sus tierras, tuvo a lo largo de su historia problemas de delimitación de lindes con las poblaciones limítrofes, e incluso de jurisdicción entre el Arzobispado de Toledo y el poder real en tiempos de Pedro I. En 1436 Álvaro de Luna compró al citado arzobispado la jurisdicción del Alhamín, que comprendía los lugares de Alhamín, Méntrida y el Prado, nombre primitivo de Villa del Prado, que pasó a la familia de los Mendoza, hasta que las Cortes de Cádiz liquidaron el régimen señorial en el siglo XIX. Diego Hurtado de Mendoza, II duque del Infantado, dio al Prado el privilegio de villazgo, experimentando un importante crecimiento económico gracias a nuevas concesiones de terreno y dehesas. El siglo XVII fue, en general, un periodo de auge económico gracias al florecimiento de la agricultura y de la ganadería, e incluso una industria de curtidos; no como el XVIII, con sucesivas sequías y epidemias. En el siglo XIX Villa del Prado durante la guerra de la Independencia fue ocupada por las tropas francesas, y en la I guerra carlista, los montes de los alrededores sirvieron de refugio a los partidarios de Don Carlos. Todas estas circunstancias, como es lógico, quedan reflejadas en su magnífico y prolífico patrimonio documental custodiado en el Archivo.

Pueden destacarse como series documentales más significativas los Expedientes judiciales (1531-1927), que constatan la actividad judicial de la justicia ordinaria en primera instancia; los Expedientes de elección de cargos municipales: oficios administrativos y autoridades (1584-1835), conteniendo la elección de cargos del municipio por el concejo, y los Expedientes de nombramientos de cargos por la autoridad señorial (1590-1685), con nombramientos o confirmaciones de elección de cargos por el señor de la villa; los Libros de actas del Ayuntamiento Pleno (1590-1908), cuadernos de actas de plenos públicos y secretos del consistorio en los que queda constatada su actividad a lo largo de cuatro largos siglos;los Expedientes de arrendamientos de bienes (1576-1929), que tramitan el arrendamiento de rentas y bienes del concejo y, en algunas ocasiones de bienes propios. En lo que respecta a contabilidad, recaudación y Pósito, destacan las Cuentas de propios y arbitrios (1500-1830), cuentas de propios y sobre bienes del concejo cuyas rentas no implican subasta o arriendo, y las Cuentas de Pósito (1598-1907), cuentas del caudal y grano gestionados a través del Pósito o Cilla, o en algunas ocasiones, la calahorra o depósito de pan cocido. Cabe destacar también el interés que tienen los Padrones de turismos y motocicletas (1927), registro para la tributación de la Patente Nacional de Circulación de Automóviles, uno de los primeros impuestos a la circulación de vehículos en la vía pública. Relativo a las series de obras, nos encontramos los Proyectos técnicos municipales (1804-1907), conteniendo la construcción del nuevo cementerio (1804-1915), la recomposición del corral del Concejo o la conducción de aguas potables para el municipio de los años 20 del siglo XX. Por último, entre los fondos documentales que no son propios del Ayuntamiento (judicial, notarial, fundaciones, etc.) destacamos las series documentales (1793-1925) de la Fundación Pía de la Memoria del coronel Eugenio González Maldonado, originario de Villa del Prado e instalado en la Puebla de los Ángeles en Nueva España (México), y que auspició la creación de dos capellanías y dos escuelas de primeras letras y gramática en la Ermita de la Poveda.

Por todo ello, en Abana apreciamos la suerte y el privilegio de haber tenido entre nuestras manos un Archivo como el de Villa de Prado de tal vasta riqueza documental, que constituye un referente del que nos sentimos orgullosos, por el trabajo bien realizado y de calidad, y por poder constatar, una vez más, la importancia vital de los archivos en nuestra vida, y en definitiva de los documentos, ya que son y serán fuente primordial de nuestra memoria y garantes de nuestros derechos y de nuestras obligaciones.



Autor: Clara Rodríguez-Chaves Mimbrero
Supervisora de Proyectos

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