La Edad Digital Oscura

Parece que fue Terry Kuny, consultor tecnológico especializado en la creación de bibliotecas digitales, allá por el año 1997 de la “pasada era”, quien, empleando una analogía histórica, habló de Edad Digital Oscura en la ponencia  ¿Una era digital oscura? Retos para la conservación de la información electrónica que pronunció para la 63 ª Conferencia Anual General de la IFLA (Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas). Para Kuny, entonces asesor de la Biblioteca Nacional de Canadá, se había producido un cambio de era y, según él a medida que nos adentráramos en ella, gran parte de lo que estaba codificado y escrito electrónicamente, se perdería para siempre, sumergiendo a las sociedades en una “Época del Olvido”, en la que no habría conocimiento del pasado.

Era un llamamiento sobre los riesgos que pesaban sobre el patrimonio digital, en una “época de euforia tecnológica, en las que el cambio y la velocidad se valoraba más que la conservación a largo plazo” y, haciendo uso de esta analogía, otorgaba a archiveros y bibliotecarios el mismo papel que los monjes medievales, los cuales habían preservado el conocimiento del rico patrimonio griego, romano o árabe.

Después de dos décadas, esta amenaza está más vigente que nunca y seguimos haciendo de monjes para las organizaciones y nuestra propia casa, en la lucha contra la obsolescencia digital, sustituyendo continuamente nuestros acumuladores de evidencias y memoria, por nuevos soportes, esos que cada cierto tiempo nos vende el mercado, con mayor capacidad de almacenamiento y rapidez para albergar los objetos digitales. Siempre empujados por el miedo a quedarnos sin información y memoria, en lo que parece un camino sin retorno.

Los miedos son inherentes al prudente, pero saber vencerlos es de valientes y, las organizaciones tendrán que saber gestionar y planificar de manera profesional la preservación y continuidad digital de estos activos, afrontando y gestionando los riesgos de pérdida de los documentos para el presente y el futuro, para lo cual será fundamental seguir ahondando en una toma de conciencia acerca de la importancia estratégica de la información. Terminamos con una cita de las Directrices para la preservación del Patrimonio digital (2003) redactadas por la UNESCO y que Kuny ayudó a preparar: “La continuidad del patrimonio digital es absolutamente crucial ya que, cada vez más, éste documenta las acciones de las autoridades públicas, los resultados de la investigación científica, los debates de ideas, las aspiraciones y la imaginación de las comunidades y la historia del mundo actual y venidero”.

En Abana llevamos más de dos décadas trabajando con información digital y ofreciendo servicios relacionados con su gestión y conservación. Por eso ofrecemos nuestra experiencia y conocimiento, mediante un conjunto de soluciones que permiten la conservación de la documentación y la continuidad digital de estos activos. No solo podemos hacer que quede garantizado el acceso a la información a largo plazo, sino que pretendemos que además se pueda gestionar con eficacia y calidad.



Autor: Diego Ruiz
Técnico Área de Archivos

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